Porque me enseñaste el valor de la simpleza
no me pregunto los “por qué”.
Como me trazaste en el camino sin tus huellas
no me pregunto los “cómo”.
Donde me olvidé de aprender lo sabido
no me pregunto los ‘dónde”.
Cuando me encontré escribiendo estas letras
no me golpearon los “cuando”.
Y es así que en la soga donde acabo de descolgar la ropa,
puse mis preguntas sin respuestas para descubrirme
disfrutando de un presente (efímero, si, pero real)
en el que la sencillez embandera mis retinas
para sentir la plenitud de un ahora...ligero.
Thursday, November 29, 2007
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