Me regalas, hija mía, con tu esencia una sorpresa
Me fascinas diariamente con tu forma de aprender
Sin saberlo estás forjando una huella en la vereda
De las horas de un presente que se viste de saber
Tú no sabes lo que gesta tu sonrisa, que es de luna,
Cuando extiendes en mis manos las razones de vivir
Y los gestos que germinan con tu sello de la cuna
Se hacen oro entre tus ojos que así observan (un) porvenir
Ve despacio disfrutando de la vida que te llama
Solo escucha tus sonidos y despliega tus colores
Que la cruz que uno lleva, se hace rosa en cada alba
De una historia aún no escrita que despierta a los sabores
Saturday, July 21, 2007
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